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Uva de santo nombre

  • Foto del escritor: Cocó Malbec
    Cocó Malbec
  • 11 feb
  • 2 Min. de lectura

La uva St. Laurent, poco conocida, está empezando a ganar popularidad entre los amantes del vino.

Diferentes estudios genéticos han demostrado una relación directa con la Pinot Noir, aunque es difícil establecer la naturaleza de la misma: algunos trabajos sugieren que la St. Laurent sería la "madre" de la Pinot Noir, mientras que otros apuntan justo en la dirección contraria.

Sea como fuere fuere lo que parece innegable es que el origen de esta uva tinta se halla en Austria. Ciertas fuentes señalan a la Abadía de Klosterneuburg como lugar de nacimiento, aunque lo cierto es que no existe ninguna prueba científica al respecto. Lo que sí está constatado es que la primera referencia a esta variedad aparece en una obra publicada en en 1863 en esa ciudad por la Bundeslehranstalt für Wein und Obstbau.

En cuanto a su nombre, la versión más extendida es que está vinculado a San Lorenzo, cuya festividad se celebra el 10 de agosto. El vínculo con este santo procede del hecho de que se trata de una uva de maduración relativamente precoz y es precisamente alrededor de esa fecha cuando las uvas comienzan a cambiar de color.

Desde el punto de vista de su fisonomía, la St. Laurent se caracteriza por racimos compactos, cilíndricos y de tamaño mediano, con bayas pequeñas, ovaladas y azuladas.

Se trata de una variedad difícil de cultivar ya que es especialmente frágil durante su prematura floración lo que aumenta el riesgo de pérdidas por heladas. Eso, unido a sus bajos e irregulares rendimientos, hizo que numerosas plantaciones desaparecieran hasta el punto de poner a esta variedad al borde de la extinción. Sin embargo, la calidad de sus vinos -intensos, muy aromáticos y con notas especiadas- ha provocado que en las últimas décadas asistamos a su resurgimiento. A pesar de todo, la superficie plantada de St. Laurent a nivel mundial sigue siendo muy pequeña, algo menos de 4000 hectáreas, lo que hace de ella una variedad rara y fascinante. Paradójicamente, pese a su limitada extensión, existen alrededor de 40 sinónimos para nombrar a esta uva.

La mayor superficie de viñedo de esta variedad se encuentra en la República Checa, con algo más de 1300 hectáreas, lo que representa más de un tercio del total mundial. Le siguen Eslovaquia, Austria y Alemania y existen también pequeñas plantaciones en Suiza.

Desde el punto de vista de los maridajes, se trata de una variedad polivalente. Su potente estructura y sus notas afrutadas casan bien con platos de caza, con cordero y con quesos curados.

Última curiosidad: la Abadía de Klosterneuburg, propiedad de los Agustinos, continúa cultivando vides y produciendo extraordinarios vinos cuya vinificación tiene lugar en una bodega abovedada de cuatro plantas construida a finales del siglo XVII. Y, como no podía ser de otra manera, el emblema absoluto de la misma es el "St. Laurent Ausstich". Sin duda, una santa delicia.



 
 
 

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© Cocó Malbec (textos e imágenes)

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