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La uva de los primitivos inmigrantes

  • Foto del escritor: Cocó Malbec
    Cocó Malbec
  • 11 abr
  • 3 Min. de lectura

Durante largo tiempo, la Zinfandel fue considerada “la uva de Estados Unidos”. La razón es simple: se pensaba que era una cepa nativa del país. Sin embargo, en los años 60 del pasado siglo, diferentes estudios determinaron que su origen se hallaba en Croacia, donde era conocida con el nombre de Tribidrag o Crljenak Kaštelanski. Al mismo tiempo, nuevas investigaciones han permitido determinar que esta uva es genéticamente idéntica a la famosa variedad italiana “Primitivo”, característica de la región de Puglia, al sur del país. Lo interesante es que, aunque ambas variedades son genéticamente idénticas, la percepción de las mismas por parte de muchos winelovers es distinta, lo que influye en la manera de consumirlas. Además, su comercialización varía en función del país de origen lo que en ocasiones conduce a equívocos.

 

Pero ¿cómo llegó la Zynfandel a convertirse en un emblema de Estados Unidos? La uva apareció en el país norteamericano gracias a las grandes migraciones de europeos que tuvieron lugar durante el siglo XIX. Según algunas fuentes, los primeros plantones de esta variedad procedían del Vivero Imperial de Viena. Esas fuentes señalan también que fue George Gibbs, un horticultor de Long Island, quien recibió algunos de ellos y poco después comenzó a comercializarlos en la zona de Boston; en la década de 1830 la Zynfandel constituía la principal uva de mesa del país. Años después, hacia 1850, numerosos habitantes de esta región se unieron a la llamada “Fiebre del Oro”, un fenómeno migratorio masivo vinculado al descubrimiento de yacimientos de este metal en California. Parece que los trabajadores migrantes habrían llevado consigo plantones de esta variedad desde el Este al Oeste del país. Otras fuentes señalan sin embargo que la entrada en Estados Unidos -y más precisamente en California- se produjo entre 1851 y 1861 de la mano de un viticultor húngaro, Agoston Haraszthy. Según esas fuentes, Haraszthy –conocido como el “padre de la viticultura de California”- importó más de 300 variedades europeas entre las que se hallaba la Zynfandel. Sea como fuere, lo cierto es que esta variedad está directamente vinculada a los grandes flujos migratorios del siglo XIX.

 

Una vez asentada en el país, la Zinfandel se volvió la variedad predilecta de muchos viticultores estadounidenses pues era fácil de cultivar y permitía producir vino con estilos muy diferentes.

 

No obstante, a principios del siglo XX, diferentes acontecimientos pusieron en peligro su existencia. El primero de ellos fue la denominada “Ley Seca” (1920-1933), por la que se ilegalizó la producción, el transporte, la importación y la venta de alcohol para consumo. El segundo acontecimiento fue la “Gran Depresión”, la gran crisis financiera de 1929 que se prolongó durante toda la década de los años 30. Ambos acontecimientos tuvieron un fuerte impacto negativo en esta variedad; desaparecieron miles de viñedos y la Zinfandel comenzó a caer en el olvido y quedó relegada a un segundo plano, siendo utilizada en mezclas de vinos fortificados. Su resurgimiento tuvo lugar a finales del siglo pasado, cuando numerosos productores californianos comenzaron a producir vinos de calidad, especialmente tintos, a partir de esta variedad.

 

La Zinfandel se adapta bien a los climas cálidos y soleados, lo que favorece una maduración óptima. A medida que madura, sus sabores van cambiando y evolucionan desde las frutas rojas a las negras. En ocasiones, dentro de un mismo racimo, algunas uvas comienzan a pasificarse antes de que las demás hayan madurado lo que da niveles altos de azúcar y sabores de fruta seca. En realidad, la Zyfandel tiene infinitas caras y según el terroir y el estilo de vinificación produce vinos muy distintos, desde rosados algo dulzones a tintos potentes de gran estructura.

 

Esta variedad, que cruzó un océano en el equipaje de los emigrantes que soñaban un futuro mejor, constituye hoy un emblema de Estados Unidos. Y aunque nació en Europa, se hizo leyenda en California. Así que podemos decir, sin duda, que la Zynfandel cumplió el “sueño americano”.

 
 
 

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© Cocó Malbec (textos e imágenes)

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