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De cruces y contrabandos

  • Foto del escritor: Cocó Malbec
    Cocó Malbec
  • 12 mar
  • 3 Min. de lectura

La Müller-Thurgau es una variedad de uva blanca híbrida creada a finales del siglo XIX por el agrónomo suizo Herman Müller. Entre 1867 y 1890 Müller trabajó en el prestigioso Instituto de Fruticultura y Viticultura de Geisenheim, en Alemania, donde empezó a experimentar cruces. En 1891, regresó a Suiza y se instaló en Wädenswil, en el cantón de Zúrich, con el fin de contribuir a la fundación y establecimiento de un instituto de investigación vitivinícola inspirado en el modelo de Geisenheim. Y llevó consigo 150 de los plantones que había probado previamente en Alemania.


Durante largo tiempo se pensó que esta uva procedía de un cruce entre la Riesling y la Silvaner. El error se debe al término con el que habitualmente se conoce esta variedad en Suiza y en Luxemburgo, Rivaner. Sin embargo, gracias a diferentes estudios genéticos, hoy sabemos que constituye un cruce entre la Riesling y la Madeleine Royale.


Müller buscaba obtener una variedad fresca y, al tiempo, capaz de adaptarse al clima centroeuropeo. En un primer momento, su creación pasó bastante desapercibida y ni siquiera poseía nombre oficial. Según diferentes fuentes, el “bautizo” de esta uva tuvo lugar en 1913 cuando August Dern, antiguo empleado de Müller y consejero de la corte bávara, decidió llamar a esta uva Müller-Thurgau en honor a su creador y al lugar de origen de éste (el cantón de Turgovia, llamado Thurgau en alemán). 


La historia de esta variedad -como de otras muchas- está marcada por el signo de la leyenda: se cuenta que en 1925 dos jóvenes contrabandearon en secreto 400 cepas injertadas de la variedad de uva Müller-Thurgau a través del lago Constanza, desde Suiza hasta el lado alemán. En esas fechas, la región atravesaba una grave crisis vitivinícola; las malas cosechas azotaban a los viticultores, y la principal variedad de uva cultivada -la Elbling- producía un vino agrio poco apreciado por los consumidores. Un pequeño viticultor llamado Johann Baptist Röhrenbach estaba convencido de que la variedad Müller-Thurgau -resistente y de gran producción- podía aliviar la difícil situación de los productores alemanes de la región del lago Constanza así que solicitó permiso para cultivarla. Pero le fue denegado. Fue entonces cuando decidió introducir ilegalmente esta variedad en Alemania y comenzó a cultivarla en secreto.


Es difícil saber cuánto hay de verdad en esta historia. Lo cierto es que, a partir de finales de los años 40, la Müller-Thurgau comenzó a expandirse por los viñedos alemanes, especialmente en Baden, Franconia, Palatinado y el valle del Reno.


Durante largo tiempo los blancos elaborados a partir de esta variedad se consideraron monótonos y poco refinados. Esta visión empezó a imponerse en los años cincuenta del siglo pasado. La razón de su mala fama está vinculada a los excesos de producción en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. En un momento en el que era necesario producir grandes cantidades de uva, la Müller-Thurgau -que no presenta grandes problemas de cultivo, prospera en zonas muy diversas, madura pronto y ofrece grandes rendimientos- fue vista como una solución ideal. La contrapartida fue que empezó a ser vista como una variedad “menor” que daba lugar a vinos banales. Vinos básicos y poco complicados para ser consumidos por un público poco exigente.


La variedad conoció un fuerte apogeo en Europa central entre 1960 y 1990, pero a partir de ese momento comenzó un fuerte declive. Las razones son múltiples: la caída global del consumo de vino -y en particular de los vinos de “gama baja”- y el aumento de la importación de vinos extraeuropeos con precios altamente competitivos.


Aunque desafortunadamente la mala reputación de esta variedad sigue presente en algunos sectores del mundo vitivinícola, en el momento actual la Müller-Thurgau está viviendo un (pequeño) renacimiento y diferentes bodegas -especialmente suizas y alemanas- están produciendo extraordinarios vinos a partir de esta uva. Vinos ligeros, pero con finales largos y complejos. Unos Müller-Thurgau de nueva generación. Ojalá que éste sea el comienzo del redescubrimiento de esta cepa, largamente infravalorada, que nació de la curiosidad y, quizá también, del contrabando.

 
 
 

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© Cocó Malbec (textos e imágenes)

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