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Una “pequeña” variedad muy grande

  • Foto del escritor: Cocó Malbec
    Cocó Malbec
  • 11 ene
  • 2 min de lectura

 

Tal y como os prometimos en nuestra última entrada del pasado año, con la llegada del 2026 inauguramos una nueva línea centrada en descubrir(os) diferentes variedades de uva, la mayor parte de ellas poco conocidas.

 

Comenzamos presentando una de las cepas más extrañas que existen en el mundo y cuyo origen genético continúa siendo un enigma: la Petite Arvine. Se la considera una variedad “huérfana” porque los análisis de ADN que se le han realizado no han conseguido encontrar vínculos con las (denominadas) variedades progenitoras ni tampoco parentesco con ninguna otra uva.

 

Según diferentes especialistas, se trata de una variedad autóctona suiza, más concretamente del cantón del Valais. Mencionada por primera vez en 1602, la Petite Arvine constituye un símbolo de este territorio. Allí se cultiva en terrazas habitualmente orientadas al sur y ubicadas en altitudes que oscilan entre los 700 y los 900 metros; en algunos casos, los viñedos superan con creces esta cota por lo que algunos la denominan la “uva de los glaciares”. En numerosas ocasiones aparece plantada en zonas de difícil acceso; se trata por tanto de una variedad asociada a eso que conocemos como viticultura heroica.

 

Por otro lado, la Petite Arvine es una variedad algo caprichosa que demanda suelos pobres, pero no demasiado áridos. Para desarrollarse convenientemente precisa de una exposición soleada y con poco viento. Estos condicionantes hacen de ella una variedad sensible y difícil de cultivar. En contrapartida, nos ofrece vinos de gran elegancia y finura, pajizos y con reflejos verdosos, con aromas cítricos (especialmente pomelo) y notas florales de glicina y de flores blancas que en boca muestran una exuberante frescura y, sobre todo, notas salinas y minerales.

 

Uva de brotación temprana y maduración tardía, suele vendimiarse a finales de octubre y se presta bien al reposo, particularmente a una moderada crianza sobre lías.

 

A pesar de ser una variedad profundamente helvética, ha encontrado hogares de adopción fuera de Suiza, especialmente en el Valle de Aosta (Italia) y también en Napa (Estados Unidos). Aquí, en lugares como Mendocino County, esta uva ha hallado condiciones de cultivo perfectas, similares a las existentes en el Valais, particularmente en lo que se refiere a la altitud.

 

La Petite Arvine, que da lugar a blancos de altura, constituye un verdadero símbolo de la viticultura de montaña. Pero, sobre todo, constituye una magnífica puerta de entrada a los vinos helvéticos. Así que os recomendamos vivamente que, si tenéis ocasión, degustéis esta “pequeña” joya alpina. Os prometemos que os sorprenderá.

 
 
 

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© Cocó Malbec (textos e imágenes)

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