estamos a por uvas...
- Cocó Malbec

- 27 ene 2025
- 4 Min. de lectura

Sin duda, uno de los grandes problemas a los que se enfrenta España en relación al enoturismo es la inexistencia de una estructura organizativa nacional que involucre a todas las administraciones y que trabaje sobre la base de la colaboración entre los agentes públicos y privados. Resulta sorprendente que en el primer país del mundo en terreno de explotación vitivinícola y tercer productor de vino del mundo no exista una estructura especifica destinada a coordinar y diseñar el desarrollo del enoturismo y a promocionar y poner en valor este, tanto a nivel nacional como internacional.
Francia constituye el espejo en el que mirarse. Allí existe un órgano especifico, dependiente directamente del Ministerio de Artesanía, Comercio y Turismo (Atout France), destinado a la promoción del turismo francés, tanto a nivel local como internacional. De este organismo depende el Consejo Superior de Enoturismo, una instancia de reflexión que federa -y pone en relación- a todos los actores de la viticultura y del turismo, y cuya misión principal es la coordinación y la reflexión. Es precisamente este Consejo el encargado de hacer proposiciones en materia de política enoturística. Por otro lado, Atout France está al frente de una entidad especializada en el desarrollo del enoturismo denominada Visit French Wine. Este órgano, que opera a nivel local, nacional e internacional, realiza diferentes acciones entre las que se hallan la observación y el análisis de los mercados enoturísticos con el fin de definir una política de inversión, promoción y comercialización de las ofertas enoturistícas del país vecino. Su sitio web pone el acento en el aspecto experiencial y permite al usuario diseñar su experiencia de manera personalizada en función de sus intereses específicos; al tiempo, permite descubrir las diferentes regiones vitivinícolas de Francia. Con una (muy) cuidada puesta en escena, este sitio constituye una magnifica plataforma de promoción de la cultura del vino francesa.
Aunque Francia constituye un ejemplo a seguir, sería interesante también inspirarse en algunas de las iniciativas llevadas a cabo por Australia. No en vano este país posee una de las más importantes legislaciones en relación al enoturismo y constituye un ejemplo en lo que se refiere a promoción del mismo por parte del Estado. Entre las agencias gubernamentales utilizadas por Australia a nivel nacional para promocionar el enoturismo destaca Wine Australia. Consideramos que sería interesarte fijarse en esta entidad para complementar el desarrollo de la estructura organizativa española. Desde mi punto de vista, la importancia otorgada por Wine Australia al desarrollo y ampliación de los mercados y a la investigación (por ejemplo, en materia de cambio climático) deberían ser una fuente de inspiración.
En España, es absolutamente necesario (incluso urgente) diseñar una estructura organizativa nacional dedicada específicamente al enoturismo. Una estructura cuya fuente principal de inspiración debería ser el modelo francés incorporando también algunos aspectos del modelo australiano.
Sin embargo, ese modelo combinado no puede ni debe ser implantado de manera idéntica. La estructura organizativa española debería prestar especial atención a las particularidades político-administrativas de nuestro país. Al contrario que Francia, España es un país marcado por una fuerte descentralización donde muchas de las responsabilidades y decisiones están transferidas a las Comunidades autónomas. Eso implica la existencia de múltiples órganos de decisión. Es fundamental garantizar la coordinación entre los mismos con el fin de favorecer la cooperación y, sobre todo, para evitar la repetición en el diseño de las acciones. Esa multiplicación de entes -entre los que se hallan las Consejerías de Turismo de cada Comunidad, las Diputaciones provinciales y los propios municipios- podría ser aprovechada para diseñar estrategias complementarias a diferentes escalas (macro y micro).
Al mismo tiempo, dicha estructura organizativa, debería basarse en la colaboración entre los entes públicos y los actores privados. Solo desde la colaboración con estos últimos es posible diseñar estrategias conjuntas capaces de transformar al enoturismo en uno de los pilares económicos, especialmente en el medio rural.
El Ministerio de Industria, Comercio y Turismo debería contar con una Subsecretaria específicamente dedicada al enoturismo, dependiente de la Secretaría de Estado de Turismo. Esa Subsecretaría debería contar con un organismo similar a Visit French Wine. Una suerte de Enjoy Spanish Wine dedicado a la observación y el análisis de los mercados enoturísticos españoles y a la promoción de la riqueza vitivinícola de nuestro país.
Al mismo tiempo, dada la propia intitulación del Ministerio, esa Subsecretaria de Enoturismo debería trabajar en estrecha colaboración con la Dirección General de Industria y de la Pequeña y Mediana Empresa (DGIPYME) y con la Dirección General de Comercio Internacional e Inversiones (DGCII), ambas dependientes del mismo Ministerio. La colaboración con la DGIPYME permitiría, por ejemplo, vincular el desarrollo y promoción del enoturismo con el apoyo a las bodegas en lo que a inversión e innovación tecnológica se refiere. En el caso de la DGCII, permitiría diseñar estrategias complementarias de promoción y comercialización en el exterior de la cultura del vino española.
Finalmente, teniendo en cuenta la importancia del viñedo en España y el papel económico que este juega en las exportaciones, el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo debería esforzarse también por lanzar campañas internacionales destinadas a promocionar el enoturismo en el exterior y específicamente diseñadas para captar visitantes extranjeros. Dichas campañas deberían tener como eje la puesta en valor de cuatro elementos fundamentales: las riquezas naturales y patrimoniales vinculadas a la cultura del vino, la extraordinaria diversidad de las diferentes regiones vitivinícolas españolas, la calidad de nuestros vinos y, claro está, el Spanish lifestyle, una manera de vivir marcada por el disfrute de la vida al máximo, pero de manera deliberadamente tranquila, en la que se dedica un tiempo importante a disfrutar, siempre en compañía, de placeres como el vino y la gastronomía.



Me parece muy interesante el artículo. La creación de un organismo que gestione y promocione el enoturismo en España, nos ayudaría a conocer y disfrutar de nuestro patrimonio vitivinícola.
Juan Carlos de la Fuente